martes, 4 de noviembre de 2008

Encuentro Fidel-Lula


(El líder de la Revolución Cubana afirma que pudo
reunirse con Lula, quien solicitó verlo a pesar de su ajustado
programa, y conversó durante casi dos horas con él. La conversación
fue, como siempre, amable y respetuosa. Fidel le dio las gracias por
el apoyo político y económico de Brasil a Cuba en su lucha)



No es la inyección de dinero en sí a los países en desarrollo lo que
critico en mi reflexión de ayer, como interpretaron algunos cables.

Al escribir La Peor Variante, me refería a la forma y los objetivos de
la inyección. He venido exponiendo la idea de que la crisis financiera
es consecuencia de los privilegios concedidos en 1944 en Bretton Woods
al capitalismo desarrollado en Estados Unidos, que emergía con un
enorme poder militar y económico, próximo a concluir la Segunda Guerra
Mundial. El fenómeno se repite con una frecuencia cada vez mayor.

En carta al presidente de Brasil, Lula da Silva, que le envié apenas
llegó a Cuba, ya que un encuentro conmigo no estaba programado en su
breve visita a nuestro país, le escribí textualmente sobre ese punto:

“Quien sea el gobernante de Estados Unidos después de la actual
crisis, necesita sentir una fuerte presión de los pueblos del Tercer
Mundo demandando soluciones en las que participen todos y no un grupo
de Estados. Las naciones más ricas necesitan desesperadamente que los
pobres consuman, de lo contrario se paralizarían sus centros
productores de bienes y servicios. Que utilicen sus computadoras para
calcular cuántos millones de millones deben invertir para que las
naciones pobres se desarrollen sin destruir la ecología y la vida en
nuestro planeta.”

Para cualquier lector es obvio que, cuando hablo de invertir, me
refiero a un aporte monetario al Tercer Mundo, fundamentalmente como
crédito blando, con intereses de casi cero, en aras de un desarrollo
racional que no destruya la ecología.

Pude reunirme con Lula, quien solicitó verme a pesar de su ajustado
programa, y conversar durante casi dos horas con él. Le expliqué que
divulgaría conceptos contenidos en mi carta; no tuvo objeción alguna.
La conversación fue, como siempre, amable y respetuosa. Me explicó
bastante detalladamente la obra que lleva a cabo en su país. Le di las
gracias por el apoyo político y económico de Brasil a Cuba en su
lucha, y le recalqué el papel decisivo desempeñado por Venezuela, una
nación latinoamericana en desarrollo, y su Presidente, en los días más
críticos del período especial y hoy, cuando el bloqueo imperialista se
ha recrudecido y nuestro país ha sufrido el azote destructor de dos huracanes.

A pesar de nuestro amplio intercambio, quedó libre hora y media antes
de la prevista para la partida.

Por lo que vi en varios cables esta tarde, adoptó una posición
valiente con relación a las elecciones de Estados Unidos. Si triunfara
McCain, no estaría contando de antemano con el mayor país
latinoamericano, Brasil.

El próximo 15 de noviembre tendrá lugar en Washington la reunión
convocada por Bush del Grupo del G-20. Apenas se abre un televisor,
aparece un jefe de Estado hablando en una reunión de alto nivel. ¿Qué
tiempo les quedará a los jefes de Estado para informarse y meditar
sobre los complejos problemas que agobian al mundo?

El actual Presidente de Estados Unidos no tiene problema alguno: no
los resuelve; los crea. La solución para él es tarea de otros.




Fidel Castro Ruz
Octubre 31 de 2008

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