martes, 4 de noviembre de 2008

LA LIBERTAD RELIGIOSA EN CUBA



LA LIBERTAD RELIGIOSA EN CUBA

Por Manuel E. Yepe

"Las instituciones ecuménicas y las religiones presentes en Cuba,
gozan de las libertades y las garantías constitucionales esenciales
para su buen funcionamiento y para el logro de sus objetivos. Además,
disfrutan de las facilidades que, a tenor de aquellas, asegura el
Estado cubano en medio de las dificultades materiales que impone el
bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos al pueblo
de Cuba, que atenta contra el más elemental de los derechos humanos,
el derecho a la vida."

Tal es la esencia de la evaluación realizada por el "foro
ínter-religioso para el diálogo constructivo y el análisis de
preocupaciones comunes" convocado por el Consejo de Iglesias de Cuba,
con la participación de representantes de sus instituciones miembros,
a los que se sumaron los de la institución religiosa Asociación
Cultural Yoruba de Cuba, la asociación Soka Gakkai de la República de
Cuba, el Centro Hebreo Sefardí de Cuba y la Liga Islámica de Cuba.
El evento tuvo lugar en la iglesia catedral de La Santísima Trinidad
(episcopal) de La Habana, Cuba, el día 2 de octubre de 2008.

Los religiosos cubanos debatieron acerca del informe anual
correspondiente al 2008 de la Comisión sobre Libertad Religiosa
Internacional del Departamento de Estado estadounidense, en el que se
menciona nuevamente a Cuba entre los países violadores de la libertad
religiosa.



Esa comisión está compuesta por nueve 9 personas, tres de ellas
designadas por el Presidente de los EEUU, tres por el Senado y otras
tres por la Cámara de Representantes.

La comisión gubernamental estadounidense no investiga sobre el respeto
a la libertad de credo dentro de Estados Unidos, donde se conoce que
iglesias, instituciones religiosas y organizaciones ecuménicas sufren
restricciones para el ejercicio de sus vínculos con sus similares de
otras partes del mundo, como sucede en el caso de sus nexos con las
organizaciones religiosas, las iglesias y los creyentes de Cuba.

Tampoco se preocupa por las presiones que se aplican a las
instituciones religiosas para manipularlas políticamente, como las que
les impone una ley federal con más de 50 años de existencia en virtud
de la cual las organizaciones religiosas que acepten contribuciones
deducibles de los impuestos no pueden involucrarse en asuntos
políticos, so pena de perder el derecho a beneficiarse de la exención
de impuestos, algo que constituye una violación de la Primera Enmienda
a la Constitución, la llamada a garantizar, entre otras, las
libertades de religión y de expresión.

En declaraciones formuladas con motivo de la presentación del informe
de la Comisión, la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, criticó la
práctica de difamar a las religiones, "pero hizo caso omiso de las
reiteradas declaraciones calumniosas contra el Consejo de Iglesias de
Cuba y sus instituciones miembros que han hecho los informes de la
llamada Comisión para una Cuba libre -impulsada por el presidente
Bush-, las que están contenidas, curiosamente con el mismo enunciado,
en el informe de la "independiente" Comisión sobre Libertad de Culto
Internacional."



Las organizaciones religiosas cubanas acusan tanto al gobierno
estadounidense como a la Comisión, de pretender "denigrar y
desacreditar al Consejo de Iglesias de Cuba y a sus instituciones
miembros, en especial a las iglesias cubanas históricas, así como a la
Institución Religiosa Asociación Cultural Yoruba de Cuba, para
debilitar a la sociedad cubana."

Se pronuncian también los creyentes cubanos contra el mecanismo de la
Secretaría del Tesoro para autorizar licencias a religiosos
norteamericanos para viajar a Cuba, así como las visas que la
Secretaría de Estado otorga a religiosos cubanos para viajar a Estados
Unidos, "que no son para facilitar el intercambio entre las iglesias y
las instituciones religiosas y ecuménicas en Estados Unidos y en Cuba,
sino para impedir o restringir los viajes y controlar y decidir quién
puede viajar y quienes no, lo que, además de ser una violación de los
derechos de los ciudadanos norteamericanos, es una ofensa a las
tradicionales relaciones fraternales entre nuestros pueblos y
organizaciones religiosas".



La declaración de los creyentes antillanos hace notar que la Comisión
estadounidense al criticar como una limitación a la libertad de cultos
el deber legal de las instituciones religiosas cubanas de inscribirse
en un registro gubernamental -lo que constituye una práctica jurídica
en Cuba desde 1888- obvia que en Estados Unidos las iglesias e
instituciones religiosas y ecuménicas tienen que estar reconocidas
como corporaciones, mediante engorrosos requisitos, para poder tener
representación jurídica y beneficiarse de los derechos que la ley les otorga.

Como una muestra de ignorancia califican los devotos cubanos la
acusación de que el gobierno de la isla solamente permite la boda
religiosa si la boda civil la precede, cuando son precisamente las
iglesias las que lo exigen desde principios del siglo XX, cuando en
Cuba se reconoció solo la boda civil como legalmente válida.

Octubre 2008.

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