domingo, 27 de julio de 2008

Impedir la guerra imperialista en América Latina









http://www.tribuna-popular.org/index.php?option=com_content&task=view&id=3119&Itemid=49

25.07.2008

Impedir la guerra imperialista en América Latina

Por: Iván Pinheiro*

Desde el inverosímil "ataque terrorista" a las
torres gemelas de Nueva York, atribuido a los
fundamentalistas islámicos, el imperialismo
estadounidense trató de promocionar la
demonización de Saddam Hussein y de los
Talibanes, para poder invadir Iraque y
Afeganistán, dos países estratégicos en la
disputa por el petróleo, el gas y el agua,
algunas de las principales riquezas naturales que
decidirán la hegemonía mundial. Contra Saddam,
inventaron la mentira de las armas de destrucción
en masa, cuya existencia ya fue desmentida hasta
por los organismos de la ONU. Contra los
Talibanes, la farsa que estos eran
narcotraficantes. Tras años de destrucción y
exterminio, no hay perspectiva de que los yanquis
salgan militarmente victoriosos de esos países,
pues sus pueblos, así como el vietnamita, han
resuelto enfrentar los verdaderos terroristas.

Pero la crisis económica por la que pasan los
EEUU y las necesidades cada vez mayores de
reproducción del capital - en medio de crisis
cíclicas, disputas de mercados, escasez de
fuentes energéticas y recursos naturales,
elevación del precio del petróleo y de los
alimentos - impulsan el imperialismo para nuevas
aventuras militares. En la "división de tareas"
del capital internacional, a los Estados Unidos
les queda el papel de gendarme principal de sus
intereses en el mundo, principalmente en América
Latina.

Hay que señalar que, al mencionar la palabra
imperialismo, no estamos hablando sólo de su eje
hegemónico (los Estados Unidos), sino de todo el
sistema capitalista mundial. Hasta porque, aunque
la América Latina sea considerada hace décadas
como el "patio trasero de EEUU", en esa región
hay muchos monopolios de capitales, la mayoría de
ellos originarios de otros países, sobretodo de
Europa.

Esto es necesario que sea comprendido por la
izquierda, para alejarnos de ilusiones de
alianzas con la burguesía europea o mismo con la
dependiente burguesía latinoamericana,
principalmente la brasileña y la mejicana. Las
economías de eses países participan del sistema
capitalista internacional. Lo que hay son
contradicciones interburguesas e
interimperialistas que pueden, en determinadas
circunstancias, favorecernos a corto plazo en
algunas cuestiones, como en el caso de la
política externa brasileña, aparentemente
contradictoria, en su relación con EEUU. Acepta
liderar las tropas de la ONU que ocupan Haití a
pedido de Washington, y al mismo tiempo, ayuda a
desmontar la posibilidad de Uribe lograr una
guerra contra sus vecinos.

Como intentaremos exponer aquí, los Estados
Unidos necesitan de una guerra en América Latina,
para recuperar, a través de las armas, su espacio
perdido. Al contrario, al Brasil no le interesa
esa guerra. Con su eficiente diplomacia, sigue
ganando mercados, al paso que Lula presentase
como una alternativa moderada al "radicalismo" de
Chávez y Evo Morales. Cada vez que nuestro
Presidente llega a una capital latinoamericana,
lleva consigo, además del "aerolula", dos o tres
aviones llenos de empresarios brasileños para
cobrar el precio de la solidaridad: el
aprovechamiento de oportunidades en busca de
mercados.



El pasado 28 de mayo, Lula visitó Haití por la
segunda vez. En la primera, antes de la
ocupación, llegó con la selección brasileña de
futbol y, enseguida, envió nuestras tropas.
Ahora, cuatro años después, fue buscar los
resultados. Desembarcó en Puerto Príncipe con
decenas de empresarios brasileños, donde se
destacaban los ejecutivos de las empresas
Odebrecht, Andrade Gutierrez y Camargo Correa,
las mismas empresas que han transformado
Venezuela en una grande construcción, como
retribución por algunas actitudes brasileñas
simpáticas a la revolución bolivariana.
Recientemente, Lula ha anunciado que Brasil
pretende ser el principal socio comercial de
Cuba, y apuesta en una improbable restauración
capitalista en la isla socialista.

En el fin de semana (18 a 20 de julio), Lula,
acompañado de empresarios brasileños, radicalizó
su diversificada agenda, destinada a dejarle
arriba de las divergencias regionales. Se
encontró en Bolívia con Evo Morales y Hugo
Chávez, y luego en Colombia, con Álvaro Uribe y
Allan Garcia, otro aliado estadunidense. Lula
merecía una mención en el famoso libro de los
récords, en la categoría malabarismo político.

La fecha del pasaje de Lula y Allan Garcia por
Colombia no fue por casualidad. Ellos fueron los
dos únicos invitados especiales de Uribe en su
tribuna política para un desfile militar en la
ciudad de Letícia, en la triple frontera entre
Brasil, Colombia y Peru, donde los tres firmaran
acuerdos militares (cuyo tenor aún es
desconocido). El día elegido fue lo de la
independencia de Colombia (20 de julio), por lo
que Uribe aprovechóse para convocar
mobilizaciones en todo el país y exigir la
liberación unilateral de los rehenes en las manos
de la guerrila (olvidandose de los presos
políticos), como forma de marcar el evento como
manifestación contra las FARC. Los periódicos
brasileños nos informan que Brasil ha firmado
acuerdos de cooperación con Colombia para la
localización de "bandos armados". Periódicos
colombianos nos informan que Lula ha ido vender
más armas al gobierno colombiano, además de los
Super Tucanos, aviones militares de fabricación
brasileña, que fueron usados en el ataque al
campamento de Raul Reyes, en Ecuador. En la
comitiva brasileña, destacabanse los empresarios
de la indústria bélica.

Cuando el gobierno brasileño ayuda a hacer
inviable el ALCA o lidera la construcción de la
UNASUL (Unión de las Naciones Sudamericanas) y
del Consejo Sudamericano de Defensa Regional
debemos saludarlo, pues esto objetivamente
contraría los intereses de EEUU. Pero no podemos
olvidarnos del otro lado de la cuestión: Brasil
es un contrapunto capitalista al movimiento de la
integración antiimperialista de la región,
representado por el ALBA y por otras iniciativas
de integración solidaria y complementar,
lideradas por Hugo Chávez. El capitalismo
brasileño es una formación social y económica
dependiente y asociada al imperialismo, con sus
contradicciones.

A pesar de la gran diferencia de los discursos y
prácticas políticas, Uribe y Lula son, de hecho,
las dos alternativas del capital para América
Latina. Sin embargo, es evidente que no podemos
meterlos en el mismo saco. Uribe es, sin dudas,
el enemigo principal, a corto plazo. Si no le
derrotamos, una onda de retroceso y represión
puede desplegarse sobre nuestro continente.
Todavía la izquierda no puede hacer
conciliaciones y dejar de señalar sus diferencias
con Lula, que gobierna fundamentalmente para el
capital, tanto en la política externa cuanto en
la interna. Su principal tarea es "destrabar" el
capitalismo, cueste lo que cueste, incluso el
medio ambiente, los derechos laborales, la
soberanía nacional.

Tras sufrir derrotas en América del Sur, como en
el caso del fracasado golpe contra Chávez, en
2002, y de tener que concentrar esfuerzos
inesperados para enfrentar la sorprendente fuerza
de la resistencia iraquí, el imperialismo retoma
con intensidad la presión sobre la región, en un
momento donde sigue creciendo el proceso de
cambios. Y es ahí donde queda el peligro! Hoy,
los ojos, los oídos y los cañones estadounidenses
se vuelven para América del Sur, sobretodo para
la región andina. Se trata de intentar, en el
plano táctico, frenar el proceso de cambios y, en
el estratégico, consolidar y expandir su control
sobre las riquezas naturales del continente, que
son inmensas. Además del petróleo y del gas,
América del Sur tiene las mayores reservas de
agua potable del planeta. Al norte, la Amazonia;
al sur, un conjunto de grandes ríos que se
juntan, el Acuífero Guaraní.

El imperialismo, por muchas razones, ya
identificó sus enemigos principales en América
del Sur: la revolución bolivariana de Venezuela y
la revolución democrática y cultural de Bolivia.

El gobierno venezolano es un enemigo importante,
por su ejemplo que inspira procesos semejantes
en otros países, por los que presta efectiva
solidaridad política y material; por la defensa
de Cuba Socialista y por su alineamiento ; por la
contribución para hacer inviable el ALCA, con la
implantación del ALBA; por haber avanzado más en
cambios institucionales y estructurales; por
haber resistido a múltiplos golpes (el golpe de
Estado, el lockout petrolero); y por tener la
economía y las reservas minerales más importantes
de la región andina.

Entre los recientes hechos más significativos de
la revolución en Venezuela están las
nacionalizaciones y estatizaciones de empresas
estratégicas de energía eléctrica, comunicación,
alimentos, petroleras, cementeras, siderúrgicas.
El ejemplo más emblemático ha sido la re
estatización de la SIDOR (Siderúrgica de
Orinoco), que había sido privatizada por un
precio muy bajo en el gobierno anterior. Es como
si Brasil re estatizara la Vale Rio Doce!

El diferencial en este caso fue el protagonismo
de la clase obrera. Había empezado una huelga que
buscaba el fin de la tercerización de la mano de
obra y la renovación del contracto colectivo de
trabajo, y ella terminó debido la fuerza del
movimiento, al añadir la consigna victoriosa de
la re estatización de la multinacional. Esta
victoria se debe a la lucha de los trabajadores y
a la dirección consecuente de las fuerzas de
izquierda, principalmente el PCV (Partido
Comunista de Venezuela), que impulsó el cambio
del objetivo principal del movimiento y el
enfrentamiento de la traición del entonces
Ministro de Trabajo, que había, incluso, puesto
fuerzas policiales para reprimir el movimiento.
Fue decisivo también el papel de Chávez, que
dimitió el Ministro de Trabajo, acabó con la
tercerización y decretó, simbólicamente en el
primero de mayo, la re estatización de la empresa.

En Bolivia, hemos acompañado la firmeza del
gobierno Evo Morales al enfrentar, con el apoyo
del movimiento de masas, el separatismo intentado
por la derecha, que tiene la ayuda política y
material de la embajada estadounidense. Al revés
de curvarse ante la presión de la oligarquía
local, el gobierno de Bolivia avanza para la
nacionalización de las empresas estratégicas. El
proprio Presidente - que declaró recientemente
que el capitalismo es lo mayor enemigo de la
humanidad - desafía la oposición de derecha a una
nueva disputa política decisiva, el próximo 10 de
agosto, al convocar un referendo revocatorio de
su propio mandato y de sus nueve gobernadores, de
los que cinco le hacen oposición, todos estos de
la región conocida como "Media Luna". Después de
haber vencido esta etapa importante, ya anunciase
un nuevo plebiscito, ahora para legitimar el
trabajo de la Asamblea Nacional Constituyente,
que ha sido boicoteada por la derecha.



EL VERDADERO EJE DEL MAL:

Hoy hay claros señales de que el imperialismo
estadounidense prepara el terreno para provocar
guerras regionales en América Latina y juega, en
este momento, con dos posibilidades: una guerra
civil en Bolivia y, lo que parece más
potencialmente explosivo, que es el agravamiento
de la tensión de las relaciones entre Colombia,
de un lado, y Venezuela y Ecuador, del otro.

Así como en Caracas, en La Paz el embajador
estadounidense también es el jefe golpista. La
derecha ha organizado milicias paramilitares, los
denominados "Comités Cívicos" y "Uniones
Juveniles". Estos grupos ya buscan impedir,
incluso, la circulación de Evo Morales en las
ciudades de la llamada "Media Luna", como
hicieron recientemente en Sucre, donde
torturaron seguidores indígenas del Presidente en
plaza pública. Intentarán impedir, a través de la
fuerza, la realización del referendo revocatorio.

En la región de Gran Colombia, la ascensión
belicista tuvo su ápice con la suspensión, en
diciembre del año pasado, de los esfuerzos de
Hugo Chávez, de la Senadora colombiana Piedad
Córdoba y de las FARC en su busca para retomar el
canje humanitario de prisioneros y rehenes en
Colombia, proceso que podría crear un clima de
dispersión, en un conflicto que ya dura más de 60
años (antes mismo del asesinato del líder popular
Jorge Eliécer Gaitán, en 1948, por lo que se
siguió el "Bogotazo", con la muerte de más de 300
mil personas), en un país donde la violencia
política es la marca del Estado burgués.

El canje humanitario sigue suspenso desde 2002,
exactamente debido al clima que el imperialismo
creó en el mundo con el derrumbe de las Torres
Gemelas. Las negociaciones de paz entre el
gobierno colombiano y las FARC, hasta entonces,
ya duraban tres años, en una zona
desmilitarizada, que caminaba para una solución
política negociada. Con el comienzo de la
"cruzada contra el terrorismo", los EEUU incluyen
las FARC en el "eje del mal", la lista de
organizaciones y Estados "terroristas", hecho que
sirvió para la derecha colombiana aprovecharse y
poner fin a las negociaciones y al canje
humanitario. A partir de entonces, llegaron más
centenas de miles de "asesores militares" y
millones de dólares estadounidenses, de acuerdo
con el conocido "Plan Colombia".

En noviembre de 2007, la orden para acabar con la
mediación del presidente venezolano y la
posibilidad de una negociación entre la guerrilla
y el gobierno partió del jefe de Álvaro Uribe, el
mega terrorista George Bush, que decidió hacer
con que Colombia ejerza, en América Latina, un
papel similar al que Israel representa en el
Oriente Medio: un brazo del imperialismo. Uribe
es agente estadounidense desde que fue
identificado por el FBI como uno de los
operadores políticos del narcotráfico en
Colombia, asociado al legendario Pablo Escobar,
el jefe del cartel de drogas de Medellín en esta
época.

El segundo punto de la ascensión agresiva fue muy
audaz. En marzo de este año, para dar un golpe
más profundo en las negociaciones que avanzaban
para la posibilidad concreta de liberación de la
franco-colombiana Ingrid Betancourt, la siniestra
unión Bush-Uribe asesina el proprio negociador,
el Comandante Raul Reyes, en un ataque terrorista
al territorio del Ecuador, cuyo Presidente no se
acobardó y defendió la soberanía de su país. La
deplorable acción militar, mientras las víctimas
dormían, casi generó una guerra en la región, si
no fuese la firme posición unánime de los demás
países de América Latina de condenar la agresión
al Ecuador.

El tercero avanzo belicista del imperialismo fue
la trampa del ordenador personal de Raul Reyes.
Con el apoyo del terrorismo mediático, han sido
creadas las mentiras que podrán justificar una
nueva guerra, así como se pasó en Afganistán y en
Irak.

Cualquier persona un poco más atenta debe
desconfiar de como puede quedarse intacto un
frágil ordenador portátil sometido a un ataque
aéreo con mísiles que fueron capaces de destruir
todo el campamento, matando más de veinte
personas. Todo que estaba cerca fue destrozado,
excepto el ordenador. Los más informados deben
desconfiar como un cuadro político experimentado
como Raul Reyes, una de las personas más buscadas
del mundo, sería tan irresponsable al punto de
registrar informaciones extremamente secretas,
caso fuesen verdaderas, como supuestas
contribuciones financieras para la campaña de
Rafael Correa o pagamientos de Hugo Chávez.

A partir de la farsa de la "autenticidad" del
ordenador, el imperialismo puede inventar las
historias que desear, es decir, las que
necesitar. Los ordenadores van seguir hablando
mucho, mismo después de un manifiesto (rechazado
por los medios de comunicación), firmado por
nombrados intelectuales y científicos
estadounidenses, que cuestionan la autenticidad
del informe de la Interpol, y le acusan de frágil
y inconsistente. Esta es una fuente inagotable de
provocaciones, que intentan incriminar a algunos
y intimidar a otros, independiente de sus
nacionalidades.

La más reciente provocación ha sido el listo
golpe mediático de Uribe, donde ha intentado
transformar en un "rescate" lo que ha sido una
liberación unilateral de Ingrid y de otros presos
por las FARC. El gobierno colombiano fue el
centro de las atenciones, al intentar plantear la
imagen de su eficiencia militar, que se oponía a
la "infiltración" y "debilidad" de las FARC. En
una actitud sucia, no hesitó siquiera en
utilizarse del símbolo hasta entonces inmaculado
de la Cruz Roja Internacional, practicando un
delito político contra la humanidad.

Lo que preocupa es la prisa con que los hechos
están pasando. Es evidente que esa prisa tiene
que ver con las perspectivas oscuras del
imperialismo, al mirar la América Latina. Todo
conspira contra sus intereses:

La tomada de posesión de Lugo, en Paraguay, el 15
de agosto, que puede contribuir para fortalecer
el proceso de cambios progresistas y reforzar la
integración soberana y solidaria de América
Latina y, quizá, puede representar el fin de la
base estadounidense de espionaje para el Cono
Sur, instalada en un aeropuerto paralelo al de
Asunción.

El conteo regresivo para la salida de la base
militar estadunidense de Manta, Ecuador, en
noviembre de este año, pues Rafael Correa ya ha
comunicado oficialmente que no renovará la
concesión, dada por el gobierno anterior.

La posible victoria de Evo Morales en el
referendo revocatorio del 10 de agosto, que puede
consolidar la importante revolución democrática y
cultural por la que está pasando el país, y con
eso, surgen posibilidades más avanzadas.



La previsible victoria de la izquierda en las
próximas elecciones de Méjico y de Perú (cerrando
el círculo de aislamiento de Uribe), si la
derecha no conseguir de nuevo cometer fraudes en
estos países.

Para completar, la esperada victoria de la
izquierda en las elecciones de noviembre, en
Venezuela, de acuerdo con todas las encuestas
recientes que muestran la recuperación del
prestigio de Chávez, al volver al nivel histórico
de dos tercios de aprobación y intención de voto.

Pero este panorama podrá quedarse más dramático
si los cálculos de Baby Bush tuvieren que ver con
los intentos de reverter la posible derrota de
los republicanos en las elecciones
estadounidenses de este año. Por increíble que
parezca, para algunas personas civilizadas,
puede estar en los cálculos de los republicanos
reverter la tendencia electoral desfavorable a
través de algún tipo de agresión militar hacia la
Venezuela. Una actitud como esta podría contar,
incluso, con el apoyo de los demócratas, pues en
la política externa, los dos partidos són como
hermanos siameses. Barak Obama ha declarado
recientemente: "apoyaremos que Colombia ejerza su
derecho de atacar terroristas que buscan abrigo
cruzando sus fronteras".

¿Por que dudar de la insensatez del imperialismo
estadounidense? Si Chávez ha sido tan satanizado
en la opinión pública brasileña (con la
manipulación de la Rede Globo y de los demás
medios burgueses), ¿imaginen en la
estadounidense? Metido en una de las mayores
reservas de petróleo del mundo, en el viejo patio
trasero donde siempre ha disfrutado el Tío Sam,
Hugo Chávez, además de ser presentado al público
como un dictador peligroso, "aliado del
narcoterrorismo", aún pone en riesgo la gasolina
que llena los hambrientos tanques de los
poderosos coches estadounidenses.

Sin dudas, al imperialismo no le basta sólo
querer empezar una guerra. Resulta necesario que
la relación "costo-beneficio" le sea favorable.
Tal vez no emprenda agredir a Venezuela o Irán,
debido a una inevitable elevación del precio del
petróleo, que puede crecer demasiado, además de
otros factores políticos. Pero no podemos
depreciar esas hipótesis que, además, no son las
únicas. Los Estados Unidos necesitan de guerras.
Por eso, en la América Latina, "continentalizan"
y diversifican sus provocaciones. Para ellos
donde empezar el fuego, queda bien! No es
coincidencia que la Cuarta Flota de la Marina de
Guerra de EEUU haya vuelto a actuar en nuestro
continente, después de más de 60 años de
inactividad. No son casuales las recientes
incursiones de tropas colombianas en Venezuela,
tampoco la violación del espacio aéreo de este
país por aviones de guerra estadounidenses.
Recientemente fueron presos, en Ecuador,
paramilitares colombianos que planeaban el
asesinato del Presidente Rafael Correa.

Tampoco es coincidencia que Uribe haya anunciado
que la base de Manta (hoy en Ecuador) irá
cambiarse hasta el territorio colombiano,
exactamente en la frontera con la Venezuela.
Además, allí ya se ha empezado la construcción de
pistas de aterrizaje y instalaciones que van
acoger a un escuadrón de helicópteros y aviones
espiones de EEUU, para reforzar el acoso a
Chávez, y incluso ya existe una base aeronaval en
Curazao, al lado de la cuesta venezolana, a 30
minutos de vuelo desde Caracas!

En Perú, se ha instalado una base yanqui en
Ayacucho (donde hay remanentes de la guerrilla
del Sendero Luminoso), con el pretexto de prestar
"ayuda humanitaria". Hay indicios, sin embargo,
que se trata de un campo de entrenamiento de
paramilitares, dirigido por el servicio secreto
israelí Mosad, que es destinado a la formación de
comandos especiales de mercenarios venezolanos y
colombianos, para un posible asalto a Miraflores,
el palacio presidencial ocupado, hoy, por Hugo
Chávez.

El imperialismo tiene tres planes, que pueden
combinarse, para intentar derribar el gobierno
venezolano, por el orden: I - victoria electoral
en las elecciones de 23 de noviembre, seguida de
agitación y campaña por el referendo revocatorio
del mandato presidencial; II - magnicidio, es
decir, el asesinato del Presidente; III - acción
de comandos que quite físicamente a Chávez, a
través del secuestro, con la repetición del golpe
de 2002. Para cualquier de esas hipótesis, las
tácticas son las mismas:

- campaña mediática, con la satanización de
Chávez y su vinculación al narcotráfico y al
terrorismo;

- boicoteo desde fuera del gobierno
(desabastecimiento, guerra mediática, agentes
provocadores, violencia urbana, especulación) y
desde el gobierno, por medio de la quinta
columna contra-revolucionaria que allí aún queda
(corrupción, traición, ineficiencia, impunidad).



Muchos de los planes en los que actúa el gobierno
estadunidense en el continente son financiados
por la USAID, que posee el agradable nombre de
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional. Desde la famosa Alianza para el
Progreso, el EEUU no había metido tantos dólares
en América Latina. Ahora, en 14 de mayo, la
USAID reunió, en Washington, diversas ONGs
mercenarias y les entregó 45 millones de dólares,
destinados a intentar la ruptura del proceso
revolucionario cubano. En toda América Latina,
llueven dólares para ONGs y organizaciones
políticas y sociales, incluso en Brasil,
principalmente en Amazonia.

Además del financiamiento de la derecha
continental, una de las importantes líneas de
acción de la USAID es destinada a financiar
organizaciones políticas y sociales que tengan un
discurso de izquierda, sea para oponerse a los
gobiernos antiimperialistas - para confundir las
masas y intentar presionar eses gobiernos entre
dos oposiciones, una de derecha y otra
aparentemente de "izquierda", y con eso, simular
su aislamiento político - sea, en algunos casos,
para crear alternativas no revolucionarias debido
a la creciente de los partidos comunistas.

Pero, actualmente, el financiamiento más
importante de la USAID va para el separatismo,
los intentos de "balcanización" de América del
Sur. Aunque prácticamente todos los países tengan
problemas históricos de separatismo - debido a
las guerras coloniales y imperialistas, el
exterminio de los pueblos y naciones, la anexión
de territorios, los regionalismos, los prejuicios
- la actuación del imperio en nuestro continente
se resume a los tres países donde más avanza la
lucha de clases: Bolivia (separatismo desde Santa
Cruz y la "Media Luna"), Ecuador (desde
Guayaquil) y Venezuela (desde Zulia).

Las embajadas estadounidenses en eses países
dirigen políticamente las oligarquías locales,
organizan y financian sus campañas, y enfatizan
el separatismo. Especialistas fueron destacados
para las misiones "diplomáticas" en eses países.
El embajador estadounidense en Bolivia fue el
principal articulador de la división en los
Balcanes y el creador del Estado fantoche de
Kosovo. En Zulia, el gobernador es la mayor
expresión de la derecha venezolana, ex candidato
a Presidente derrotado por Chávez, y ya lanzó una
campaña separatista, con el sugestivo lema "Rumbo
Proprio - Zulia para Nosotros". El legislativo
estadual, dominado por la derecha, ya empezó a
redactar el "estatuto autonomista", que sigue el
modelo de la derecha boliviana. Lo más grave:
cientos de miles de paramilitares han sido
entrenados o importados de Colombia para
garantizar el separatismo por las armas, además
de posiblemente intentar atacar las FARC, desde
el proprio territorio venezolano, ya que parte de
Zulia queda frontera con parte del territorio
sublevado.

DERROTAR URIBE, PARA PODER SEGUIR ADELANTE:

Ante este panorama, la lucha para denunciar y
derrotar el gobierno títere de Uribe está puesta
a la orden del día de los internacionalistas,
humanistas, demócratas y pacifistas de todo el
mundo. Las simultáneas manifestaciones ocurridas
el día 6 de marzo de este año en varios países
deben repetirse y ampliarse. La nuestra acción
debe ejercer una grande presión internacional que
obligue Uribe a retomar el canje humanitario,
premisa para abrir cualquier posibilidad de
diálogo político. La liberación unilateral de
rehenes, que ha sido practicada por las FARC,
genera condiciones para que exijamos también la
liberación de las centenas de revolucionarios
colombianos presos.

La izquierda necesita comprender que no existe
solución política para Colombia sin que haya el
protagonismo de las FARC, que están arraigadas
entre los trabajadores, sobretodo los campesinos.
Al contrario, no seguiría sobreviviendo hace
décadas en esta forma de lucha, con la firme
ocupación de más de un tercio del territorio
nacional, donde funciona como un Estado, con
leyes y tributos propios. No se trata de hacer
esta forma de lucha como un modelo para
exportación, pues a ella cabe la particular
realidad de su país. Sino de respetarla.

Las FARC fueron creadas como organización de
autodefensa, frente al terrorismo estatal que
marca la historia de la dictadura de clase de la
burguesía colombiana. Antes del "Bogotazo", ya
habían bandos militares al servicio de las
oligarquías. Las FARC no pueden siquiera pensar
en desmilitarizarse, pues ya pasaron
dramáticamente por una experiencia como esa. Y
eso se pasó bajo un gobierno socialdemócrata y no
fascista, como es lo de Uribe. En los años 80, la
guerrilla se desmilitarizó parcialmente debido a
algunos acuerdos y, juntamente al Partido
Comunista Colombiano y otras fuerzas
antiimperialistas, creó la Unión Patriótica, para
participar del juego institucional. El resultado
fue que dos candidatos a Presidente de la
República, decenas de parlamentares y alcaldes y
cerca de 5 mil militantes de la UP fueron
asesinados por los paramilitares y por la
represión estatal.



Bajo el gobierno Uribe, esta violencia estatal,
conocida en el país como parapolítica, solo hay
aumentado. Desde 2002, ya fueron asesinados 15
mil militantes políticos y sociales; más de 500
presos políticos son maltratados en los cárceles;
centenas de miles de campesinos han sido expulsos
de sus tierras, que les són(son) tomadas por los
paramilitares. La política de expulsión y
exterminio de campesinos es constituida en las
regiones limítrofes al territorio dominado por la
guerrilla, para intentar alejarla del pueblo.
Allí las tierras son pulverizadas intensamente
por productos herbicidas tóxicos, para también
sacar de la guerrilla sus fuentes de alimentación.



Más de quinientos mil colombianos siguen
exiliados, principalmente en Venezuela y Ecuador.
Un informe de la ONU, divulgado el 18 de junio,
revela que Colombia queda en primero lugar en
cuantidad de refugiados internos, con más de 3
millones de personas en esta condición.
Recientemente, han asesinado seis miembros de la
comisión organizadora de una manifestación por el
canje humanitario, por la negociación y por la
paz, que llevó 200 mil personas a las calles de
Bogotá, para protestar contra el gobierno.
Colombia, después de Israel, es el principal país
receptor de ayuda militar estadounidense. Sus
Fuerzas Armadas tienen 380 mil efectivos, muy
bien entrenados, al paso que Venezuela tiene 70
mil y Ecuador 50 mil, sin experiencia.

Este es el mejor momento para acosar Uribe, cuyo
gobierno pasa por el infierno astral de la
parapolítica. Un tercio de los parlamentares han
sido procesados por la justicia, por corrupción y
envolvimiento con el narcotráfico. Cerca de
sesenta de ellos ya están presos, incluso un
primo de Uribe. Gaña fuerza un movimiento por la
anticipación de las elecciones generales, por la
renuncia inmediata de Uribe y por la convocación
de una Asamblea Nacional Constituyente. Uribe se
esfuerza, hace de todo para encubrir el
escándalo, y llega al punto de, al atropellar el
judiciario, "extraditar" por decreto catorce
jefes paramilitares a los Estados Unidos, sin la
autorización judicial, durante una madrugada,
pues sus deposiciones, que ya habían sido
marcadas en la justicia colombiana, podrían
revelar la putrefacción de la narco parapolítica
colombiana.

Debemos todos juntarnos a una campaña mundial
contra el gobierno fascista y el estado
terrorista colombiano, y levantar las principales
propuestas presentadas por todas las fuerzas
progresistas colombianas, como condiciones
mínimas para el comienzo de un proceso de
negociaciones políticas, bajo la supervisión de
los países de la América del Sur:

· reconocimiento de las FARC como fuerza política beligerante;

· retomada del proceso de canje humanitario;

· liberación de los presos políticos.

En Brasil, necesitamos crear un amplio y
representativo movimiento de solidaidad a la
lucha del pueblo colombiano, que denuncie el
terrorismo de Estado en aquel país, que sea un
contrapunto a manipulación mediática y que ayude
en la presión internacional para la retomada de
las negociaciones políticas, incluso exigiendo
que el gobierno brasileño ejerza un papel
importante para que sean viabilizadas.

No tengamos ilusiones. El imperialismo sabe mejor
que muchos de nosotros: no hay solución para
Colombia y, quizá, para América Latina, que no
pase por el reconocimiento del carácter
beligerante y político de las FARC. La solución
no podrá ser estrictamente militar, pues el
conflicto colombiano es, antes de todo, político,
económico y social. Por eso, la negociación no
puede resumirse a desmilitarización, sino
considerar las razones que originaron el
conflicto (y todavía aún le hacen actual),
arraigadas en las injusticias sociales, en el
terrorismo estatal contra los oprimidos, en la
falta de libertad de organización y de una
verdadera democracia.

No se puede exigir de un ejército popular que
deje en las montañas, además de sus armas, todas
las banderas políticas que ha levantado hace
décadas. No es justo exigirles que acepten la paz
de los cementerios.

Entonces, aunque respetemos las opiniones de
algunos sectores y liderazgos expresivos de la
izquierda latinoamericana que, por ilusión o
razones de Estado, presionan las FARC para que se
desmilitarizaren unilateralmente, condenamos
estrictamente esas presiones. No solamente por el
espíritu humanitario, debido al inexorable
asesinato en masa de eses militantes
revolucionarios, pero si sacar las armas y bajar
las montañas.

Resulta ilusorio creer que la guerrilla es el
"pretexto" para la agresividad del imperialismo
en América Latina. Él no necesita de pretextos; y
cuando los necesita, los cría! Esa rendición (y
no existe otra palabra para definir esta
propuesta) no satisfará el imperialismo, que
cobrará más concesiones. Solamente lo
"tranquilizaremos" si dejamos de luchar contra el
capital. Esa "teoría del pretexto" es como exigir
que los palestinos cambien sus arcaicas armas por
flores, para no dar pretexto a la agresividad del
Estado de Israel en Oriente Medio.

Además de eso, si no queremos conciliar ni
retroceder en la lucha por cambios
revolucionarios y por la defensa del patrimonio
natural del continente, la insurgencia popular
puede venir a ser una necesidad en muchos países
de la región, y no sólo en Colombia. Resulta
necesario recordar que tanto en Iraq cuanto en
Afganistán, la resistencia hacia la agresión
militar imperialista es ejercida exclusivamente
por fuerzas insurgentes populares, y no por las
antiguas fuerzas armadas tradicionales
nacionales, siempre inferiorizadas en conflictos
contra la máquina de guerra del imperio del
capital. No cuesta recordar el ejemplo heroico de
los vietcongs, que, a través de la guerrilla y de
la guerra popular, lograron derrotar el más
grande contingente militar que hay informaciones
en toda la historia de la humanidad.

Las FARC son un punto de resistencia a la
ocupación imperialista de Colombia y, se puede
decir también, de Amazonia. El exterminio de las
FARC seria hoy una grande victoria del
imperialismo: no es casual que esto se ha tornado
en su prioridad.

Y aún más: para prestar solidaridad a los pueblos
venezolano, boliviano, ecuatoriano; para luchar
para que avancen los cambios y la lucha de clases
en la América Latina, mismo en procesos más
mediados y contradictorios como Argentina,
Brasil, Chile, Uruguay y, posiblemente, Paraguay;
para evitar que haya guerra y retroceso en
nuestro continente; para todo esto, hay una
premisa: derrotar el verdadero eje del mal, los
brazos terroristas del imperialismo
estadounidense en nuestro continente: el gobierno
fascista y el estado terrorista de Colombia!

Finalmente, queda una propuesta para todas las
fuerzas antiimperialistas brasileñas y
latinoamericanas. Ahora, en este mes de julio, 60
años después de haber sido desactivada, la famosa
Cuarta Flota estadounidense ha vuelto a
amenazarnos, al costear nuestros mares,
manchándoles con su tenebrosa historia. Esta vez
con más poder destructivo, con más tecnología,
incluso nuclear. Tratase de la mayor provocación
ya sido hecha hacia la América Latina. Es este el
verdadero terrorismo.



Resulta necesario articular todas las
organizaciones y fuerzas políticas y sociales
antiimperialistas de América Latina para la
construcción de un fuerte y unitario movimiento
por la expulsión de eses piratas terroristas de
nuestros mares, donde, al apuntarnos con sus
instrumentos de espionaje y sus armas de
destrucción en masa, buscan nuestras riquezas
naturales y esperan el mejor momento para
aniquilar nuestros sueños de libertad y justicia.

Es la hora de elegir una fecha, este año aún,
para promover manifestaciones simultáneas en las
puertas de todas las misiones diplomáticas y de
todos los símbolos de EEUU en toda América
Latina, y gritar como un solo pueblo:

FUERA LA CUARTA FLOTA TERRORISTA!

(*) Ivan Pinheiro es Secretario General del PCB (Partido Comunista Brasileiro)

Rio de Janeiro, julio de 2008

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